Abusos en la infancia

Descripción problema

Los abusos en la infancia consisten en cualquier daño físico o psicológico no accidental a un niño menor de 16 años ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales, de omisión o comisión y que amenazan el desarrollo normal tanto físico como psicológico del niño, condicionando en muchas ocasiones su desarrollo posterior como persona.

Puede tratarse de un maltrato físico, de negligencia o de abuso emocional, como la hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, así como privar al niño de afecto, no atender su higiene ni alimentación y encerrarle o confinarle. También puede consistir en un abuso sexual.

Los abusos y malos tratos en la infancia frecuentemente van unidos a carencias afectivas, pero éstas también pueden tener lugar sin los primeros, como puede suceder cuando fallece un progenitor, en la orfandad, en caso de padres ausentes, de separación/divorcio o de favoritismos hacia alguno de los hermanos.

Soluciones

(1) Sentir, tomar conciencia y expresar

Puedo sentir ese dolor, por fuerte que sea. Puedo sentir la tristeza, la frustración, la rabia y las emociones que me ha provocado no haber recibido el amor, la aprobación, el respeto y la valoración que necesitaba. Describo y tomo conciencia de todo lo que ha sucedido. Si describo todo lo anterior por escrito ello dará más rigor y estructura a mi análisis.

Me expreso y me desahogo por lo que sucedió. Confiar en una o varias personas que sean comprensivas puede resultar un gran alivio, en tanto que supone descargar parte del peso emocional arrastrado durante años de silencio. Si lo necesito, puedo expresar a mis padres o cuidadores lo que siento y el dolor que me han causado. Es muy conveniente también que me dé mucho apoyo a mí mismo.

(2) Racionalizar

Conviene cuestionarse creencias irracionales como “nadie me quiere” o “todos me rechazan”, “me excluyen”, “no me quieren porque no soy suficientemente bueno” o “esto me ha sucedido porque me lo merezco”.

(3) Solucionar

Podemos intentar solucionar aquello que esté en nuestras manos. Ya no podemos cambiar nuestro pasado, pero sí nuestro presente y nuestro futuro, trabajado poco a poco en crear amor real en nuestra vida actual y siendo consciente de él. Para ello, podemos hacer tres trabajos.

El primer trabajo es desarrollar nuestra autoestima y crearnos un padre interior cariñoso que dé mucho amor a mi niño interior, desarrollando la autoestima.

El segundo trabajo consiste en desarrollar relaciones amorosas y afectuosas, que no nos podrán dar el tipo de amor que necesitábamos de niño, pero sí el que necesitamos de adulto, desarrollando las habilidades sociales y diferentes tipos de relaciones.

El tercer trabajo es recomponer uno a uno los trozos rotos del jarrón. Si he experimentado una experiencia de negligencia o abuso infantil, probablemente ello haya dañado diferentes áreas de mi persona, como mis relaciones con los demás, mi autoestima o hábitos adictivos, que todavía continúan dañadas en la actualidad, por lo que necesitaré poco a poco ir saneando cada área dañada. En este sentido, nos convendrá aprender a entrenar las conductas y a cubrir las necesidades de una forma satisfactoria.

También nos convendrá trabajar en gestionar las emociones desagradables que genera la experiencia de malos tratos o carencias afectivas, como la frustración, la sensación de soledad y de no ser amado, el enfado, la ansiedad o la culpa.

También conviene realizar ejercicio físico, preferiblemente es intenso (por ejemplo, la natación, el ciclismo o las artes marciales), ya que permite liberar tensiones físicas y mentales, así como descargar las emociones conflictivas.

(4) Aceptar y tolerar

Para ser feliz nos conviene aceptar el abuso o carencia afectiva y las consecuencias que ha tenido.

(5) Positivar

Podemos intentar ver todo lo que pueda haber de positivo en lo que ha sucedido y está sucediendo. Posiblemente lo más positivo y placentero de la situación es irla superando gradualmente, ir haciendo pequeños avances, irla controlando poco a poco, la sensación de capacidad que da irse autosuperando. A lo largo de todo este proceso nos podemos acompañar con técnicas de meditación y relajación que nos alivien la tensión que generan estas situaciones, así como con placeres y gustos que nos endulcen nuestra vida.

Si a pesar de estas técnicas continuamos teniendo dificultades para resolver el malestar físico y psicológico, podemos acudir a un especialista, que puede aplicar una terapia del tipo cognitivo-conductual, basada en la reestructuración cognitiva, la asimilación del trauma y el desarrollo de estrategias de afrontamiento.

Recursos útiles en Internet

http://www.acasi.org/web/

http://www.child-abuse-effects.com/  (en inglés)

http://carenciaafectiva.blogspot.es/

http://www.psicologia-positiva.com/resiliencia

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