El bullying o acoso escolar ocurre cuando un estudiante es expuesto, de forma repetida en el tiempo, a acciones negativas por parte de uno o más estudiantes. Éstas pueden consistir en ocasionar daño mediante el contacto físico (como golpear o dar patadas), las palabras (por ejemplo burlarse y poner motes), los gestos obscenos o las muecas. Otras acciones negativas incluyen el aislamiento social y la extensión de rumores. El estudiante agredido tiene dificultades para defenderse a sí mismo y un escaso soporte social.
Dentro del bullying también encontramos el acoso cibernético, que es aquél que se produce mediante redes telemáticas e informáticas como el móvil o Internet.
Soluciones
Las principales soluciones son:
(1) Descubrir lo que está pasando
(2) Generar confianza en los hijos, mostrándonos abiertos al diálogo y apoyándoles en los momentos difíciles.