La alegría

La alegría incluye emociones o matices como la satisfacción, la gratificación, el gozo, el estar contento, el estar animado, el buen humor, la jovialidad, la dicha, la fascinación, la euforia o el éxtasis. No todas las sensaciones de alegría son agradables, pues una euforia excesiva, desordenada y exaltada puede resultar desagradable.

La alegría cumple la función de empujarnos a aprovechar aquellas oportunidades para la satisfacción de nuestras necesidades, lo cual nos ayuda a sobrevivir. Cada vez que aprovechamos una oportunidad para la satisfacción de nuestras necesidades, los circuitos de nuestro cerebro donde se producen las emociones nos premian con sensaciones de alegría. Como es una sensación agradable y tendemos a buscar el bienestar, ello nos empuja a que en el futuro sigamos buscando ese tipo de situaciones que nos producen gratificación.

Podemos cultivar la alegría principalmente de cinco maneras. La primera consiste y tener pensamientos positivos sobre cosas de nuestra vida, presentes, pasadas o futuras. Cuantos más pensamientos positivos tenemos, más alto es nuestro estado de ánimo. La tercera forma consiste en cultivar el amor, las relaciones satisfactorias y pensar en todo el afecto que recibimos en mayor o menor medida de las diferentes personas. La tercera manera es cultivar el placer de hacer lo que nos gusta y los placeres de los sentidos. La cuarta consiste en aumentar o generar nosotros mismos mentalmente esa sensación de alegría, simplemente intentando estar más alegres de lo que nos sentimos, concentrándonos en la sensación de alegría, utilizando afirmaciones positivas (como la vida es maravillosa, me siento eufórico) o visualizaciones (como imaginarnos dando saltos de alegría) o recuerdos (revivir los momentos en que nos sentíamos más felices). La quinta manera de estar alegres es cultivar el humor de vez en cuando.

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