El estrés laboral aparece cuando las exigencias del entorno laboral no se ajustan a los recursos, conocimientos y capacidades personales, lo que ocasiona dificultades para afrontar éstas de forma satisfactoria, generando altos niveles de excitación y angustia, desgastando la salud del trabajador.
Entre las reacciones que produce el estrés laboral diferenciamos cuatro tipos:
b) Reacciones cognitivas, como preocupaciones, dificultad para tomar decisiones, desorientación, bloqueos mentales o hipersensibilidad a la crítica.
c) Reacciones fisiológicas, como rigidez muscular, aumento de la tensión arterial y la frecuencia cardíaca o problemas gastrointestinales.
d) Cambios en la conducta, como pueden ser la adquisición de hábitos nocivos (tabaco, alcohol, comer en exceso) y conductas de riesgo (conducción temeraria, pocas precauciones en el puesto de trabajo).
Cuando el estrés laboral nos lleva a “quemarnos” se denomina síndrome de burn out.
Soluciones
(1) Desarrollar unos hábitos de vida saludables, cuidando la alimentación (ver nutrición y dietética) y haciendo ejercicio físico (ver ejercicio físico y entrenador personal físico) son muy importantes para librarse del estrés acumulado en las horas de trabajo.
(2) Planificar actividades gratificantes, dedicando tiempo al ocio (ver necesidad de acción y recuperación), lo que nos permita desconectar.
(3) Gestionar los pensamientos desagradables sobre el trabajo o nuestro desempeño en él, como por ejemplo “no voy a poder con todo” o “soy un desastre”. Más información sobre la gestión de pensamientos desagradables.
(5) Gestión del tiempo y solución de problemas, como reestructurar nuestra agenda laboral y personal, estableciendo objetivos y prioridades, y delegar funciones.
(6) Desarrollar la asertividad
Si a pesar de aplicar estas técnicas continuamos sintiéndonos estresados en el trabajo, podemos recurrir a un especialista, que aplicará algunas técnicas efectivas, como las siguientes: