En la actualidad sólo es posible conseguir momentos de felicidad, pero no una felicidad permanente, ya que estamos diseñados genéticamente no para la felicidad, sino para la supervivencia nuestra y de nuestros genes, estando condenados a momentos de malestar, desde puntuales hasta más o menos crónicos, y desde suaves hasta dolores intensos.Con el grado de conocimiento científico que tenemos en la actualidad podemos mejorar la felicidad, incluso mucho, pero siempre dentro de unos límites.
Pero en el Instituto del Bienestar no nos conformamos con esas limitaciones, sino que aspiramos a superarlos y poder conseguir una vida sin malestar y con un estado de felicidad máxima, con excepción de sentirnos mal por los daños no justificados causados a los demás, ya sean cometidos por nosotros o por otros.Y con las excepciones adicionales que cada cual quiera, como, por ejemplo, los dolores corporales que nos avisan de que debemos cuidar de nuestro cuerpo (como cuando nos estamos quemando o tenemos un tumor que curar), pero sólo el tiempo lo más corto posible para que tomemos conciencia de lo que está sucediendo y como consecuencia de ello tomar medidas.Nuestra visión es que a ese estado de bienestar casi permanente puedan acceder todos los que quieran, gratis o a precios al alcance de todos.