También conocidos como parasomnias, se caracterizan por la aparición durante el sueño de experiencias anormales. Las parasomnias que más malestar causan son las siguientes:
a) Pesadillas
Se caracterizan por la aparición repetida de sueños terroríficos que despiertan al individuo, dejándolo completamente en estado de alerta y con un recuerdo muy vívido de lo ocurrido. Las pesadillas toman la forma típica de un sueño largo y elaborado que provoca una intensa ansiedad o terror.
b) Terrores nocturnos
La característica principal de este trastorno es la aparición repetida de despertares bruscos que suelen estar precedidos por gritos o lloros de angustia. Durante el episodio es difícil despertar o calmar al individuo, que puede resistirse a ser tocado o sujetado. En el caso de despertarse, la persona no recuerda nada de lo soñado, sólo algunas imágenes fragmentadas y aisladas.
c) Bruxismo nocturno
También conocido como chirriar de dientes, el bruxismo nocturno es un trastorno que consiste en contraer con fuerza las mandíbulas durante el sueño. Los problemas derivados de este hábito son un desgaste anormal de los dientes y en áreas próximas, como las encías y los huesos alveolares. La presión excesiva también puede dar lugar a cefaleas durante el día.
Soluciones
(1) Normas de higiene del sueño
Se trata de una serie de hábitos saludables que tienen como objetivo un sueño reparador. Las pesadillas, los terrores nocturnos o el sonambulismo pueden verse afectados por ritmos de vida desordenados. A este efecto es importante reducir el consumo de alcohol, cafeína, tabaco y otros estimulantes, ya que provocan un estado de activación que dificulta el sueño. Ir a la cama siempre a la misma hora y realizar pequeños rituales que programen el cerebro a tal efecto (cerrar puertas, luces, lavarse los dientes) resulta muy efectivo. También es conveniente utilizar la cama sólo para dormir (o para tener relaciones sexuales), así como evitar su uso para leer, estudiar, comer o cualquier otra actividad, ya que se condiciona a ésta como un lugar en el que permanecer despierto. Por otra parte, la práctica de ejercicio físico moderado y no acostarse inmediatamente tras la comida o con hambre facilitan estados de relajación previos al sueño.
A pesar de estas recomendaciones, en algunas parasomnias de carácter grave puede ser necesaria la intervención de un especialista para su tratamiento, el cual normalmente aplicará las siguientes terapias: