Ansiedad

La ansiedad, a diferencia del miedo, es una reacción preventiva a amenazas que no son inminentes, sino simplemente posibles en el futuro, generando un estado de alerta y vigilancia para reaccionar rápida y efectivamente frente a un peligro en el momento que aparezca. Como el peligro todavía no ha aparecido, el grado de tensión y activación corporal y mental es menor que en el caso del miedo. Así, por ejemplo, si voy caminando por un bosque por la noche y oigo ruidos de animales, en realidad nadie me está atacando, pero estoy alerta y algo tenso por si algún animal de atacase.

Si la ansiedad es racional, es decir, si existe una amenaza real para mi vida o mi integridad física o la de otras personas la mejor solución es hacer lo que esté en mis manos para protegerme o proteger a las personas en cuestión y aceptar el resto.

Sin embargo, frecuentemente las ansiedades que tenemos son irracionales, es decir, que no constituyen ninguna amenaza real. En este caso para librarnos de nuestras ansiedades nos convendrá cuestionar (ver gestión de pensamientos desagradables) nuestros pensamientos catastrofistas y practicar repetidamente y de forma gradual la exposición a aquello que nos provoca ansiedad.

Unos tipos específicos de ansiedad son los siguientes:

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